En su tercer discurso como presidente ante Naciones Unidas, el mandatario cuestionó la eficacia del organismo para hacer cumplir sus propias resoluciones, apuntó contra la explotación petrolera británica en el Atlántico Sur y pidió al Reino Unido retomar las negociaciones bilaterales por la soberanía.
El presidente Javier Milei defendió este miércoles en Nueva York el reclamo argentino sobre las islas Malvinas ante la 81.ª Asamblea General de las Naciones Unidas, en un discurso de 19 minutos en el que combinó la reafirmación de la soberanía con duras críticas al funcionamiento del organismo. Fue su tercera participación en el foro desde que asumió la Presidencia.
“Malvinas es para nosotros una causa nacional. Repito: Malvinas es para nosotros una causa nacional”, afirmó. Presentó el tema como una prueba de la distancia entre las palabras de las instituciones internacionales y la realidad sobre la que pretenden actuar.
Milei sostuvo que la ONU “se convirtió en una organización inútil” y que, siendo una entidad creada para defender la soberanía territorial de sus miembros, decidió mirar para el otro lado respecto de Malvinas, Georgias del Sur, Sándwich del Sur y los espacios marítimos circundantes. Planteó que no faltan palabras ni resoluciones, sino consecuencias, y que una institución cuya palabra no pesa sobre los hechos pierde su autoridad.
El Presidente recordó la resolución de la Asamblea General de hace 50 años (la 31/49, de 1976), que insta a las partes a abstenerse de introducir modificaciones unilaterales mientras la disputa siga abierta. “50 años después, la situación no ha cambiado, pero las modificaciones unilaterales continúan”, dijo.
Según Milei, el proyecto Sea Lion avanza hacia la extracción de petróleo en la plataforma continental argentina, en la cuenca Malvina Norte, mediante licencias británicas que la Argentina rechaza por ilegales e ilegítimas. Sostuvo que toda actuación no autorizada por el país constituye un acto ilícito, a la luz del derecho internacional (incluida la Convención de la ONU sobre el Derecho del Mar) y del derecho interno.
El mandatario enumeró las medidas de su Gobierno: notas de desaliento, uso de las herramientas jurídicas disponibles, sanciones a las empresas involucradas y a sus proveedores, y el envío al Congreso de una Ley de Defensa de la Soberanía Nacional. “Durante demasiado tiempo, los gobiernos argentinos optaron por una defensa discursiva. Nosotros elegimos una defensa pacífica, práctica y efectiva”, afirmó.
Milei rechazó que el principio de libre determinación se aplique a los habitantes de las islas: recordó que la propia Asamblea determinó en numerosas resoluciones que se trata de una población implantada por la potencia ocupante en un territorio cuya soberanía está en disputa. Si el Reino Unido sostiene una interpretación “selectiva” de ese principio, dijo, deberá explicar cómo lo concilia con los debates sobre autodeterminación dentro de su propio territorio.
Reiteró al Reino Unido el llamado a reanudar las negociaciones para encontrar una solución pacífica a la disputa de soberanía y lo invitó a intercambiar opiniones sobre la explotación de los recursos naturales en la zona.
El Presidente también se dirigió a las empresas del sector energético: dijo que Vaca Muerta es una oportunidad histórica y las invitó a invertir, pero aclaró que ese llamado tiene un límite. “No seremos indiferentes frente a quienes exploten recursos bajo ocupación externa ilegal”, advirtió, y agregó que la Argentina “no se va a sentar a esperar” a que la ONU esté a la altura de su mandato, sino que “va a tomar cartas en el asunto”.
Como remarcó Infobae, la crítica al organismo no implicó renunciar a la vía diplomática. Milei aseguró que el país seguirá formando parte de los foros multilaterales “de buena fe”, aunque afirmó que no confunde cooperación con subordinación.
El discurso incluyó además duros cuestionamientos a la agenda de la ONU y a su gestión de la pandemia. Reafirmó el alineamiento con Estados Unidos e Israel y respaldó la visión de Donald Trump sobre la inteligencia artificial. Anticipó que la Argentina buscará posicionarse como polo de desarrollo de esa tecnología, con el compromiso de no regularla de manera preventiva.
La exposición se dio un día después de que Infobae informara que el Reino Unido prorrogó por cinco años las licencias petroleras en Malvinas, en medio de la disputa con la Argentina.

