Los estudiantes argentinos de 15 años obtuvieron peores resultados que en 2022 en Matemática, Lectura y Ciencias. El dato más preocupante aparece en Matemática: el 76% no alcanzó el nivel mínimo de desempeño.
Argentina volvió a recibir una señal de alerta sobre el estado de sus aprendizajes. Los resultados de las pruebas PISA 2025 muestran que el desempeño de los estudiantes argentinos de 15 años cayó respecto de 2022 en las tres áreas evaluadas: Matemática, Lectura y Ciencias.
Los datos surgen del informe “¿Cómo le fue a Argentina en PISA 2025?”, elaborado por Argentinos por la Educación a partir de los resultados publicados por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).
El resultado argentino fue de 367 puntos en Matemática, 389 en Lectura y 393 en Ciencias. En comparación con 2022, esto representa una pérdida de 11 puntos en Matemática, 12 en Lectura y 13 en Ciencias.
La caída no es un dato aislado. En esta edición, Argentina retrocedió simultáneamente en las tres áreas, en un contexto en el que también se observó un deterioro global de los aprendizajes.
Matemática, el principal problema
El dato más contundente aparece en Matemática.
De acuerdo con el informe, el 76% de los estudiantes argentinos no alcanzó el nivel 2 de desempeño, considerado por PISA como el umbral mínimo de competencia. Es decir, apenas el 24% logró alcanzar o superar ese nivel.
Argentina obtuvo 367 puntos, frente a los 378 de 2022. Es, además, el resultado más bajo de la serie comparable del país en esta disciplina.
El problema se observa también en la evolución histórica: el porcentaje de estudiantes que alcanzaba al menos el nivel 2 había sido del 36% en 2006 y 2009, 34% en 2012, 31% en 2018 y 27% en 2022. En 2025 cayó al 24%.
En otras palabras: la dificultad no está solamente en cuánto bajó el promedio, sino en cuántos estudiantes quedan por debajo de las competencias consideradas básicas.
También cayó Lectura
En Lectura, Argentina obtuvo 389 puntos, frente a los 401 de 2022.
El 59% de los estudiantes quedó por debajo del nivel mínimo de desempeño, mientras que en 2022 ese porcentaje había sido del 55%. Apenas el 1% alcanzó los niveles más altos, 5 y 6.
El resultado ubicó al país en el puesto 62 entre los 91 sistemas educativos participantes.
Hay, sin embargo, un matiz importante: aunque la caída es significativa, los 389 puntos de 2025 todavía se encuentran por encima del registro argentino de 2006, cuando había obtenido 374 puntos en Lectura.
Ciencias tampoco escapó al retroceso
En Ciencias, área que tuvo el foco principal de PISA 2025, Argentina obtuvo 393 puntos, 13 menos que los 406 registrados en 2022.
El 59% de los estudiantes no alcanzó el nivel mínimo de desempeño y apenas el 1% llegó a los niveles 5 o 6.
Argentina quedó en el puesto 71 entre 91 participantes.
La comparación con la OCDE también resulta significativa: mientras Argentina perdió 13 puntos en Ciencias desde 2022, el promedio de los países de la organización cayó alrededor de 3 puntos.
¿Dónde queda Argentina frente a sus vecinos?
El panorama tampoco mejora cuando la comparación se limita a América Latina.
Entre los 13 países latinoamericanos que participaron de PISA 2025, Argentina quedó en el octavo lugar en las tres áreas principales.
En Matemática, el país quedó por debajo de Uruguay, Chile, México, Costa Rica, Perú, Colombia y Brasil. En esta disciplina, además, la caída argentina de 11 puntos respecto de 2022 fue la mayor registrada entre los países latinoamericanos participantes.
El dato permite dimensionar el problema más allá del ranking: no se trata solamente de una discusión sobre posiciones internacionales, sino de la cantidad de adolescentes que no consigue alcanzar aprendizajes considerados básicos.
Un problema que excede una sola gestión
Los resultados de PISA 2025 abren inevitablemente una discusión política, pero los datos requieren cierta prudencia.
La evaluación permite observar qué saben y qué pueden hacer los estudiantes, pero no alcanza por sí sola para establecer una relación causal entre esos resultados y una determinada política educativa.
Argentina arrastra dificultades educativas desde hace años y, al mismo tiempo, los resultados de 2025 se producen después de una caída internacional de los aprendizajes que también afecta a numerosos países.
Por eso, reducir el resultado a una pelea partidaria sería perder de vista el problema de fondo.
La pregunta más importante no es solamente quién tiene la culpa.
Es otra: ¿por qué una proporción tan grande de adolescentes argentinos llega a los 15 años sin dominar competencias básicas de Matemática, Lectura y Ciencias?
PISA vuelve a poner ese interrogante sobre la mesa.
Y hay algo todavía más profundo: si la escuela no logra garantizar esos aprendizajes fundamentales, la discusión ya no es solamente educativa. También es social, económica y cultural.
Porque detrás de cada porcentaje hay miles de adolescentes que, en pocos años, deberán estudiar, trabajar, tomar decisiones, interpretar información y desenvolverse en una sociedad cada vez más compleja.
El verdadero desafío, entonces, no es solamente mejorar un número en una próxima evaluación.
Es lograr que aprender vuelva a ser una herramienta concreta de movilidad social.

