La jefa del bloque de La Libertad Avanza en el Senado acordó reabrir el debate en comisión. El Gobierno busca eliminar las PASO, pero el PRO y la UCR mantienen reparos y reclaman modificaciones. Todavía no están garantizados los votos para aprobar la reforma.

Patricia Bullrich logró destrabar las negociaciones con los bloques aliados y la Reforma Política impulsada por el Gobierno de Javier Milei volverá a discutirse en el Senado durante septiembre.

La jefa del bloque de La Libertad Avanza en la Cámara alta acordó reabrir la Comisión de Asuntos Constitucionales, presidida por el senador libertario Agustín Coto, después de los reclamos de sectores del PRO y de la UCR para avanzar también con el proyecto de Ficha Limpia.

El entendimiento alcanzado permite retomar el debate, pero no implica un acuerdo definitivo sobre el contenido de la reforma. El principal punto de conflicto continúa siendo la eliminación de las PASO, una de las prioridades del Gobierno de cara a las elecciones de 2027.

El proyecto oficial contempla la eliminación de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias, modificaciones en el régimen de afiliaciones y personería jurídica de los partidos políticos, cambios en el financiamiento electoral, restricciones a la participación extranjera en campañas y modificaciones vinculadas con la elección de representantes argentinos al Parlasur.

La discusión sobre las PASO, sin embargo, está lejos de estar cerrada. Bullrich reconoció esta semana que todavía no puede asegurar si las primarias serán eliminadas y señaló que la definición dependerá de la mayoría que pueda construirse en el Congreso. La decisión podría tomarse entre septiembre y octubre.

El PRO y la UCR mantienen reparos frente a la eliminación de las primarias. El radicalismo, por ejemplo, plantea como alternativa que las PASO sean optativas en lugar de desaparecer. Desde el PRO también hubo dirigentes que expresaron que no acompañarían su eliminación en los términos planteados por el oficialismo.

Otro de los puntos de discusión es Ficha Limpia. Los sectores dialoguistas pretenden que ese proyecto tenga un tratamiento separado, mientras que el Gobierno busca mantenerlo dentro del paquete de Reforma Política enviado por el Poder Ejecutivo. Por ahora, la decisión es volver a discutir ambos temas en comisión.

La negociación es especialmente importante porque La Libertad Avanza no tiene mayoría propia en el Senado. Para modificar el régimen electoral se necesita mayoría absoluta en ambas cámaras: 37 votos en el Senado y 129 en Diputados. Por eso, el oficialismo necesita mantener el respaldo de los bloques aliados y negociar con los sectores provinciales.

El escenario parlamentario también cambió respecto de meses anteriores. LA NACION señaló que el inicio de la carrera electoral modificó los alineamientos en el Senado y obligó a Bullrich a buscar nuevas mayorías para sostener la agenda legislativa del Gobierno.

La estrategia de Bullrich consiste ahora en reabrir la discusión, avanzar primero sobre los aspectos técnicos y buscar consensos con los bloques dialoguistas. Es una metodología que la jefa del oficialismo en el Senado ya utilizó con otros proyectos, donde aceptó modificaciones para conseguir los votos necesarios.

El desafío será conseguir que esos acuerdos se traduzcan en una mayoría concreta. El oficialismo tiene como objetivo modificar el sistema electoral antes de las elecciones de 2027, pero todavía enfrenta diferencias con sus propios aliados sobre uno de los puntos centrales de la iniciativa.

Por ahora, entonces, el dato político es claro: la Reforma Política no quedó archivada y volverá a discutirse en septiembre, pero el Gobierno todavía no tiene garantizada la eliminación de las PASO ni los votos necesarios para aprobar el proyecto tal como fue enviado.