El indicador elaborado por JP Morgan trepó hasta los 494 puntos básicos y alcanzó su nivel más alto desde junio. La caída de los bonos argentinos se combinó con un escenario internacional marcado por mayor volatilidad, tasas elevadas y tensiones geopolíticas.
El riesgo país argentino volvió a colocarse en el centro de la escena financiera. El indicador elaborado por JP Morgan llegó a los 494 puntos básicos, su nivel más alto desde junio, y quedó nuevamente cerca de la barrera de los 500 puntos.
La suba se produjo en una jornada negativa para los bonos soberanos argentinos en dólares, que registraron bajas y reflejaron una mayor cautela entre los inversores. El movimiento se da después de un período en el que el riesgo país había logrado ubicarse por debajo de los 400 puntos.
El contexto internacional también juega en contra. El aumento de los rendimientos de los bonos del Tesoro de Estados Unidos, las dudas sobre el rumbo de las tasas de interés y las tensiones geopolíticas generan un escenario de mayor volatilidad y favorecen una actitud más defensiva por parte de los mercados.
Para Argentina, el comportamiento del riesgo país resulta especialmente relevante porque funciona como una referencia del costo que tendría el acceso al financiamiento internacional. Una suba sostenida implica mayores dificultades para conseguir crédito en condiciones favorables.
El dato de los 494 puntos no determina por sí solo un cambio de tendencia, pero marca un deterioro respecto de los niveles alcanzados semanas atrás. La evolución de los bonos, las variables económicas locales y las condiciones financieras internacionales serán determinantes para saber si se trata de un movimiento transitorio o del inicio de una nueva etapa de mayor presión sobre los activos argentinos.

